El otro lado de la esperanza

Hace una semana fui a tatuarme y mientras esperaba mi turno, conversaba con la chica que coordina las citas y está en el local, algunos la conocen, Alejandra Arauz. Ella conversaba que muchas personas conectan con otras a través del dolor y que ella pensaba que no tenía nada de malo hablar de como uno se siente públicamente.

Creo que no hay forma de estar más de acuerdo con ella, no sé ni siquiera si gramaticalmente esa expresión es correcta, pero describe lo que pienso, porque esta entrada está llena de dolor, de rabia, de tristeza, de agotamiento, pero también sé que a alguien le dará esperanza y le ayudará a sentirse mejor y no porque sea una mala persona que se regocija en el dolor ajeno, sino porque hay alguien más que también está pasando por ahí y saber que uno no el único que la está pasando tan mal, siempre reconforta, porque ves como el otro sobrelleva las cosas y te inspira a seguir hacia adelante a ti también.

También, quiero aclarar que esta entrada tiene contenido altamente cristiano, porque ha sido mi fe en Dios y las oraciones de esperanza y los buenos deseos de todos, junto con mi familia, los que me han ayudado a atravesar esta prueba tan difícil que estoy viviendo en este momento. He encontrado mi refugio espiritual en Dios y creo que sin Él, la verdad es que no creo que hubiese aguantado tanto tiempo siendo “fuerte”. Respeto también a las personas que deciden no creer en nada, a las que deciden tener otras religiones y a las que piensen que tener algún tipo de fe es absurda y les recuerdo que estoy hablando de lo que me ha ayudado a seguir adelante a mí.

Creo que en algunas ocasiones lo he comentado y he hablado de todas las cosas positivas que he tenido de esta experiencia, pero creo que han sido pocas las oportunidades que he tenido de hablar de lo mal que me siento o del dolor profundo que siento en mi corazón y creo que esta es la idea que nos ha metido la sociedad en la cabeza, “tienes que ser feliz”. Uno no TIENE que ser feliz, uno tiene derecho a sentirse mal también y no podemos sentirnos mal por sentirnos mal, ¿tiene sentido?. No deberíamos pensar que compartir de nuestro dolor nos hace “lavar los trapos sucios fuera de casa”. No deberíamos tener miedo de reconocer públicamente como nos sentimos, porque saben que, a este mundo no venimos a impresionar a nadie que viva en la tierra. Vinimos a esta vida para vivirla, cada cual que busque el esquema que desee para hacerlo, pero vivir atrapados pensando en que van a pensar los demás de mi, creo que es el primer paso para seguir siendo infelices el resto de la existencia. Y saben que, en este momento NO estoy feliz.

No estoy feliz porque estoy pasando uno de los momentos más difíciles de mi vida, mi papá está grave en el hospital hace más de 5 meses. Y ha sido un proceso largo, porque durante 5 meses he vivido una montaña rusa de emociones. Un día vamos mejorando, otro día mi papá vuelve a estar mal. Un día está despierto y consciente y otro día, lo tienen sedad por el dolor. Un día me reconoce y otro día le veo la mirada perdida y no me responde.

Son 5 meses que lo veo dependiendo de un ventilador para poder respirar, sabiendo que si lo desconectan se asfixia, porque está tan delgado y débil y no tiene la fuerza para respirar por él mismo.  Meses, donde sólo lo puedo ver una o dos veces por semana, UNA hora al día, a 2 ó 3 metros de distancia. Meses donde  he abierto los ojos y he visto una realidad, que sinceramente, quisiera conocer sólo porque me la contaron.

Son 5 meses donde hemos visto milagros, porque los médicos aún no entiende como mi papá sigue vivo, yo sé que ha sido la gracia de Dios y su misericordia, aún los doctores nos han dicho que es un milagro que siga entre nosotros.

Hemos tenido que ir en más de 2 ocasiones a despedirnos, porque nos dicen, que va, esta vez si no va a pasar la noche; pero Dios tiene la última palabra. Inclusive el día que lo trasladamos del San Fernando al CSS, vi cuando le dio un paro e iban a resucitarlo con paletas, salí antes de que las colocaran encima, pero pude escuchar el clásico ruido de las series o películas.

He llorado muchas noches en la cama, mientras trato de que llegue el sueño, llena de dolor, porque siempre atacan las mismas preguntas.. ¿por qué? ¿hasta cuando? y el constante sentimiento de “ya no puedo más”, pero llega la noche y amanece de nuevo y te das cuenta que simplemente, tienes que seguir, porque ese “ya no puedo más” está en tu cabeza y ¿cómo así que no puedes más? ¿qué vas a hacer al respecto?. No hay NADA que puedas hacer al respecto.  No puedes detener el tiempo, no puedes volver al pasado y decirle a los doctores en noviembre, el diagnóstico que encontraron a finales de febrero. No puedo cambiar mi cuerpo por el de él. No tengo el conocimiento, ni el poder mágico para sanarlo de una vez. No hay NADA, en mi propia fuerza, que yo pueda hacer para cambiar la situación que estamos viviendo.

Una de las cosas que más me ha marcado, es entender el sufrimiento ajeno y poder identificarse con el dolor de los demás. Gente que me había dicho que llegó un momento en que decidió pedirle a Dios que se llevara su familiar porque estaba sufriendo demasiado. Yo lo respetaba, pero jamás lo entendí hasta que lo viví en carne propia y pude comprender el dolor tan grande que uno llega a sentir al ver a quien uno ama sufrir tanto. Tantas noche he orado a Dios aceptando su voluntad, aún sí no es lo que yo tanto anhelo; pero hasta aquí, Dios ha sostenido a mi papá y lo ha seguido manteniendo con vida, así que no queda más opción que creer que mi papá vivirá, es cuestión de tiempo para que se levante de esa cama.

Pero, ¿cuánto tiempo?. No saber es lo peor, el sentido de la falta de control, despertarte cada día con la fe que HOY será el día que no habrán más recaídas, ni nuevas infecciones, ni nuevas complicaciones. HOY será el día que el doctor me dirá, “ahora si mija, ahora si”.

Otra cosa que es difícil es tratar de llevar el día a día, levantarse, ir a trabajar, fingir que todo está bien y hacer todo bien. Hay momentos donde ni siquiera me quiero levantar de la cama, hay días donde me dan ganas de quedarme debajo de las sábanas y dormir hasta que alguien me despierte y me diga: “hey todo fue mentira!”. Hay días así.

Hay momentos donde trato de salir a distraerme, pero es imposible quitarme de la cabeza la última vez que vi a mi papá, y no importa si está en el mejor momento desde que entró a intensivos, no importa, uno no puede disfrutar las cosas. Y no es culpa, es DOLOR. Saber que una de las personas que más amas está sufriendo solo en un hospital y tú ni siquiera puedes estar ahí para acompañarlo.

Momento más difícil? Creo que mi cumpleaños. Ir ese día a la visita, rogarle a la enfermera que me dejara entrar a verlo de cerca y que él no supiera que tenía 4 meses ahí, que no supiera que es mi cumpleaños y que tratara de hablar conmigo, pero no podía entenderle porque el ventilador no lo deja hablar, y luego tener que ir a “celebrar”, para que todo mundo se sienta más animado. Lo único que me alegró de ese día fue ver a mi mamá reírse tanto, porque yo por dentro estaba desbaratada.

Algo más que es difícil, la gente. No espero nada de nadie y creo que eso me ha ayudado a no decepcionarme, pero si les puedo decir que es mejor no tener expectativas de nadie. Hay mucha gente que no conozco, pero han venido a donar sangre al hospital y les estoy agradecida, pero también hay mucha gente “cercana” a mí que durante estos 5 meses, no me ha preguntado NI una sola vez como me siento o como está mi papá.

Qué me alegra? Cuando le dan a alguien de alta. He visto morir a demasiadas personas a la hora de la visita, he comprado demasiados kleenex y regalado demasiadas cajas en estos meses. He llorado junto con sus familiares, tanto de  alegría como tristeza. He acompañado a algunas personas cuando le han comunicado que su familiar ha muerto, he estado allí junto a ellos, porque cuando alguien tiene más de un mes a tu lado, todos los días, se crea un lazo.

Qué puedo recomendarle a alguien que está pasando por un momento difícil? Primero, que tengan fe. Yo, personalmente, recomiendo a Dios, pero tener algo en que creer ayuda a atravesar las pruebas mejor.
Segundo, aprendan a bloquear los consejos bien intencionados, pero pobres. Una de las cosas que más recuerdo antes que indujeran a mi papá a un coma, fue que varias personas me decían “ay bueno, el 95% de las personas que entuban nunca salen de ahí” y creanme, que después de 5 meses ese es un pensamiento que me martilla el cerebro, pero sé que los milagros no son a medio palo y que mi papá va a salir de ahí con los pulmones intactos.
Tercero, cojan las cosas con calma. Un día a la vez, no asuman más de lo que pueden llevar. La vida, no se detiene por nadie, así que entre más rápido puedan retomar su rutina o parte de ella, mejor. Esta parte fue muy dura para mí, porque tuve que regresar al trabajo y mi papá estaba MUY delicado, al principio no podía concentrarme y lloraba casi todo el tiempo encerrada en el baño (o a veces en mi puesto, porque simplemente no podía aguantar más), pero en este momento entiendo, que si fuese yo quien estuviera enferma y mi familia no pudiera estar 24/7 en el hospital, quisiera que trataran de retomar sus labores diarias, porque con mucho tiempo libre en las manos los pensamientos y sentimientos se vuelven traicioneros.
Cuarto, no se sientan mal por sentirse mal. No somos de hierro, está bien estar triste, está bien sentirse mal, está bien llorar, está bien si te quieres quejar de como te sientes. No le hagas caso a la gente que te dice, podría ser peor, porque saben qué.. sí, podría ser peor, pero lo que está pasando también te afecta y uno tiene todo el derecho del mundo a asimilar las cosas en el tiempo que a uno le tome, que importa lo que piensen los demás.
Quinto, no se queden estancados en lo mal que se sienten. Ya mencioné anteriormente que volver a la rutina ayuda un montón, pero de nada vale volver si no estamos dispuestos a aprender a separar el dolor que estamos pasando y entender que nadie puede cambiarlo, ni siquiera nosotros mismos. No sientas lástima por ti, todos pasamos por dificultades, pero no seguir hacia adelante es peor. Nadie vive en el pasado y si no cambias la actitud, te vas a quedar solo. Una buena actitud no quiere decir que no vayas a sentir más tristeza, rabia o dolor… Es simplemente, enfocarse en la vida de uno de nuevo, aprendiendo a dejar de lado o convivir con esos sentimientos, por el bien de uno mismo.
Sexto, sean libres de el sentimiento de culpa. La culpa es el peor enemigo en estos momentos difíciles, es como una bola de esas que le ponían a los presos, sólo que la culpa se va volviendo más grande y pesada con el paso del tiempo. Pongan su mente en orden y sean objetivos en entender hasta donde llega su responsabilidad. Sí lo que pasó fue culpa tuya, aprende a pedir perdón y haz las enmiendas que estén dentro de tu capacidad, perdónate a ti mismo, porque si alguien que heriste puede hacerlo, tú también. Si no es tu culpa, métete en la cabeza que no hay nada que puedas hacer para cambiar el pasado, no dejes que la culpa te consuma.
Séptimo, no busques culpables. ¿Va a cambiar lo que pasó? No, verdad? Entonces, es mejor enfocarse en resolver lo que uno tiene entre las manos y no perder el tiempo, buscando a quien culpar de nuestros problemas.
Octavo, pon tu vida en orden. Las pruebas que atravesamos en este camino, ayudan a tener una perspectiva diferente de las cosas. Aprovecha y convierte tu dolor en una oportunidad para ser mejor persona.

Aunque no lo crean, podría seguir hablando de esto por mucho más tiempo, pero creo que aunque hable 24/7 de lo mucho que extraño a mi papá y de lo difícil que es esto y como ya estoy cansada. NADA va a cambiar. No está en mis manos, ni siquiera en las manos de los médicos, que están haciendo lo que mejor saben para restaurarle la salud a mi papá.
Lo único que sé es que no soy la única que está pasándola mal y no soy la única que ha pasado por esto.

Sé que hay esperanza, a pesar del dolor que siento cada vez que veo a mi papá. Sé que hay esperanza, a pesar de las malas noticias que recibimos algunas veces. Sé que hay esperanza, porque NO hay otra opción. Llega el momento en el cual o tienes fe, o te vas a la porra. Llega el momento, en el cual estás realmente sola, ya sea porque Jorge está durmiendo o trabajando o no está en la casa o porque simplemente estoy encerrada en mis pensamientos y te preguntas a ti misma, ¿qué pasará ahora? Y te invade la paz y la tranquilidad, saber que después de la tormenta siempre viene la calma y levanto los ojos al cielo y sé que mis oraciones son escuchadas y confío, que pronto, mi papá volverá a estar entre nosotros, con su sonrisa y sus bromas, regañando a los meseros, coleccionando café o regañándome por salir tarde del trabajo (cuando somos igualitos en ese aspecto).

Sé que llegará el momento donde no voy a sentir más dolor y sé que adelante viene un camino difícil y sé que no va a ser mañana cuando se resuelva mi problema; Sé que mi milagro está cerca y sé que llegará el día donde vamos a contar el desenlace esta historia.

Sé que pronto cuando piense en mi papá no voy a tener esa imagen tan triste que tengo ahora mientras escribo estas últimas líneas y confío en Dios que él no recuerde lo mucho que está sufriendo. Sé que falta poco.

Espero que todo esto que acabo de escribir, sea de ayuda para alguien. No pierdan la esperanza y sigan teniendo fe, no se escondan de sus problemas, enfréntenlos con valentía y verán como todo, a su debido tiempo, se soluciona para bien.

Una opinión no tan “encontrada”

Hace algunos minutos vi un video que quiero compartir con ustedes. La idea de esta entrada no es que nos pongamos a debatir sobre moralidad, la palabra de Dios o los derechos LGBT, solo quiero compartir mi input sobre este tema, que es algo que pocas veces hago con la excusa de “tengo sentimientos encontrados sobre este tema, que es muy delicado”

La verdad es que no tengo sentimientos encontrados sobre este tema, sé muy bien lo que pienso sobre esto y sé que es de esas opiniones que levantan aplausos de un lado y pelea del otro, pero como tengo ganas de escribir y este video me inspiró, les daré un “piece of my mind” como dicen por ahí.

Primero quiero comenzar con mis antecedentes, soy cristiana, por decirlo así “no practicante” por razones muy personales que no voy a discutir con nadie en este momento de mi vida, es decir “tengo sentimientos encontrados sobre este tema, que es muy delicado” (jaja), como todo mundo mi vida está llena de pecados. He leído la Biblia muchas veces y sé que, tanto en el Antiguo, como en el Nuevo Testamento, la homosexualidad es condenada varias veces (por favor, no debatan esto, está en la Biblia, no la escribí yo); pero también la he leído suficientes veces como para llevar siempre en mi corazón las palabras de Jesús “quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra”. En el libro de Juan, capítulo 8, del 1 al 11, le presentan a una mujer cometiendo ADULTERIO, que según la ley de Moisés (AT) debería ser apedreada, al verse Jesús cuestionado, responde que él que esté libre de pecado, tirara la primera piedra.
Este es uno de mis pasajes favoritos, porque todos, y me incluyo, nos encanta estar sentados en una silla alta, mirando a todos los demás por debajo de nuestro hombro, como si porque sus pecados o faltas son diferentes, automáticamente son peores que nosotros. ¿qué nos pasa?

La mayoría de personas que conozco están en contra del matrimonio gay, porque es una aberración ante Dios, porque es pecado, porque no podemos apadrinar los pecados de los demás, porque ya ser gay es malo, porque es una abominación, porque luego van a querer adoptar niños que se convertirán en gays por default, etc., y puedo entender que todos aquellos que crean en Jehová piensen de esta forma, porque como mencioné, está en la palabra.
Mi problema es realmente con aquellos que ahora son los más moralistas o creen más en Dios, pero hacen la vista gorda a las demás cosas que están en la Biblia, o sea, no puedes tomar la Palabra y acomodarla solo para lo que crees que te conviene. Ahora, si vives en completa obediencia de lo que lees en la Biblia, entonces, esto no es contigo, pero si eres de aquellos que NUNCA va a la Iglesia, ni mucho menos lee la Biblia y está usando a Dios como excusa para justificar su desagrado, hey MAN UP y di la verdad, simplemente no estás de acuerdo y ya, no te parece, no te gusta, es antinatural o lo que sea que te haga pensar que no está bien, y cuando piensas de esa forma, no eres un homofóbico ni mucho menos, eres una persona LIBRE que también tiene derecho a sus gustos e ideas, tampoco dejes que te hagan BULLYING solo porque no te agradan los gays.

La gente acepta mucho más a una persona que es racista, que a una persona que no acepta a los gays, ¿por qué?.
El problema en verdad es que las personas no RESPETAN a los demás, y esto es de ambos lados, porque están los ofensivos que piensan que diciéndole “maricón” a otra persona la van a hacer sentir mal (cuando debemos entender que decirle a alguien gay y esperar a que se ofenda es como decirle chino a otra, esperando que se cabree, no tiene sentido) y por otro lado, están los homosexuales que saben que hay gente que se siente incómoda en su presencia y se la tiran de “confianzudos” con ellos.

Que aceptemos su puesto en la sociedad no nos hace peores cristianos (recordemos que Cristo dijo en su palabra también, que nos dejaba un nuevo mandamiento: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo), nos hace mejores, porque entonces es cuando realmente Dios podría manifestarse a través de nosotros. Si somos los mensajeros y representantes de Él en la tierra, porque andamos por ahí condenando a los demás, ¿quién nos dio esta potestad?
Aceptar el lugar de esa persona, no quiere decir que apoyas esa conducta, tú eres libre de tener tu opinión, si piensas que no está bien, por la razón que sea, eres libre de hacerlo también; pero también recuerda que vivimos en una sociedad y que nuestros derechos terminan, donde comienzan los de los otros.

¿Acepto a los gays? Sí.
¿Estoy de acuerdo que se puedan unir legalmente ante el Estado? Sí.
¿Pienso que deben casarse por la Iglesia? Entiendo que no debería suceder así (por lo de la condena en la Biblia y eso)

Quisiera terminar esta reflexión, exhortando a los cristianos, a los que usan a Dios como excusa (y son unos fornicadores, borrachos, drogadictos, mentirosos, ladrones, etc), a los gays, a los progays, a los que ni siquiera tienen una opinión, a los que están completamente en contra y al resto del mundo en general, que seamos consistentes con las cosas que decimos y pensamos y antes de emitir una opinión que pueda ser debatida, recordemos que todos somos libres de pensar como queramos, pero responsables de como lo decimos, uno siempre puede mostrar acuerdo o desacuerdo sobre algo, respetando a los demás y tomando en cuenta que si decimos algo, debemos entender que puede que haya o no, retroalimentación y el hecho que otra persona piense distinto, no significa que esté equivocada y que no logres hacer que cambie de opinión, no debería molestarte, porque la diversidad de este mundo está en que todo mundo piense de forma distintas y eso no quiere decir que alguien tenga la razón absoluta de todo.

Los invito a repensar su opinión y antes de expresarse sobre cualquier tema tabú o controversial, miren adentro de su corazón y cabeza, ¿cuál es la verdadera razón por la que apoyas o no apoyas algo? ¿puedo expresarlo de forma respetuosa? ¿respetaré cuando alguien debata mi opinión o esté en desacuerdo?

Un poco de pensamiento mañanero para compartir mientras me tomó mi café y Bella ronca a mi lado.

MTV a finales de los 90 e inicios del 00

Últimamente he estado entrando a una regresión musical de finales de los 90’s e inicios del ’00, preferiblemente la música de MTV.
Así que mientras leo, o trabajo, o cocino, estoy tratando de escuchar un playlist de esta época. Hoy, me detuve por un momento a sentarme a rascarle a Bella la panza en la cocina, y cerré los ojos y me recordé estar con el volumen ultra bajo, la puerta cerrada y cruzando los dedos, mientras veía MTV escondida de mi mamá, que inclusive, había “borrado” el canal 27 (mtv) de mi tv (ella no sabía que si marcaba el 2 y el 7 igual podía ver el canal #Confesiones) y esa era mi única preocupación, que mi mamá me agarrara viendo MTV y me quitara mi tiempo de internet en castigo (DRAAAMAAAAA alert!)

De todo, lo que más me impresiona es la paz que me produce recordar eso, porque en esos tiempos yo estaba súper relajada…

*interrupción: está sonando mambo number 5 y me acuerdo del mes de diciembre, 1999, que trabajé en la tienda de tommy hilfiger doblando ropa en un “camarón” que me consiguieron mis viejos para que “aprendiera” el valor del dinero. En verdad, si lo hizo. Si aprendí el valor del dinero y cuanto costaba conseguirlo y desde ahí siempre he sido agradecida con las oportunidades que tengo y he aprendido a taparme solo hasta donde da la cobija. Gracias mamá y papá*

…y mi única preocupación no era hacer la tarea, no era que iba a comer esa noche, era que mi mamá me agarrara viendo MTV.

¿Recuerdan cuando su única preocupación real era algo tan simple como que ponerse para la fiesta del viernes, que no hubiesen repetido en otro momento?

Cuando pienso en esa adolescente “rebelde” (toda una badass que veía mtv a escondidas), quisiera volver el tiempo y disfrutarlo un poco más. Es increíble que todos los adultos me lo repetían todo el tiempo, disfrútalo que luego vas a querer regresar a esta época y disfrutarlo un poco más.
No puedo decir que en verdad estuve apurada en crecer y poder hacer cosas de adulta, pero si confieso que no disfruté las cosas tanto como debí.

No digo que cambiaría ninguna de las decisiones que tomé (aunque seguramente hay muchas cosas de las que me arrepiento de corazón, porque me excedí en muchas ocasiones), pero, ojalá fuera posible poder viajar al pasado de nuevo y ser un espectador de mi pasado.
Quizás ahí encuentre nueva inspiración para reencontrar mis sueños y retomar mis metas.

Recordar a esa chiquilla de pelo largo, que hablaba hasta por los codos, que no soportaba tener las medias de largo desigual, que podía leerse más de 2 libros en una semana. ¿Qué quería hacer ella en ese tiempo? Seguramente estaría muy decepcionada de lo abandonado que tengo el blog. Seguro me regañaría por dejar de haber escrito un diario o notitas por ahí (cada vez tengo peor letra), cuando yo era niña me la pasaba escribiendo y dibujando, “para no perder el pulso”. Creo que estaría un poco decepcionada de ver cuan apática me he vuelto ante algunas cosas, que lucha de la forma equivocada quizás.

Hoy encontré esta foto en facebook:

Y me llamó la atención el primer comentario:
Sally Coulter: “It’s messing people up, this social pressure to “find your passion” and “know what it is you want to do”. It’s perfectly fine to just live your moments fully, and marvel as many small and large passions, many small and large purposes enter and leave your life. For many people there is no realization, no bliss to follow, no discovery of your life’s purpose. This isn’t sad, it’s just the way things are. Stop trying to find the forest and just enjoy the trees.”

Y tiene razón, éramos más felices cuando teníamos menos preocupaciones y disfrutábamos las cosas tal cual venían, quizás cuando somos adultos y ponemos en perspectiva lo poco que podemos disfrutar algunas veces vs antes, que podíamos disfrutar, literalmente, todo el tiempo y esto nos puede causar más tristeza y más ganas de seguir alimentando ese sueño de encontrar nuestra pasión.

¿Será que el secreto de encontrar la pasión es encontrar algo para lo que somos buenos y aprender a amarlo de tal manera que siempre lo disfrutes?

Es una paradoja prácticamente, porque cuando eres adulto no eres bueno en muchas cosas (o te es difícil encontrar algo para lo que “sirvas”) y tienes que regresar por fuerza a tu pasado y dejar que la nostalgia te invada y entonces recordarte, que necesitas una pasión y uno mismo se presiona para esto.

Pero, ¿qué es de la vida sin pasión?

Yo si pienso que debemos seguir tratando de encontrar que nos apasiona, pero sin dejar de disfrutar lo que tenemos alrededor, quien quita que sea ahí donde encontramos lo que estamos buscando.

Nombre de gangsta para triunfar en el rap (cierto o falso)

Primero que todo, quiero que sepan que esta no es una entrada habitual, es algo que he pensado hace algunos días y no lo he podido discutir con algunas personas, porque a veces pienso que no es un tema que aporte mucho valor, excepto si hay un silencio incómodo y quieren volverlo peor.

Hace algunas noches atrás estaba cocinando, cuando llegó Jorge del trabajo. Comenzamos a hablar y pusimos este playlist en 8tracks.

(si el código no funciona, este es el link: http://8tracks.com/mhemi23/top-90-s-gangsta-rap)

La razón por la cual pusimos este playlist, hasta el momento permanece desconocida y es irrelevante para la historia.

Mientras yo terminaba de cocinar y Jorge estaba ayudando con algo más, comenzamos a hablar sobre el hecho que los cantantes de Rap normalmente tenían nombre de matones, duros, manes rudos pues; así que estábamos esperando al siguiente, y cuando vi el nombre me dio risa, pero luego me quedé pensando.

El man se llama, Gang Star. La verdad es que Gang está bien, da cierto sentido de pertenencia, lo que no me sonaba bien era el “Star”. En serio, quieres ser un matón de la vida real, quieres infundir el miedo en tu nombre, que la gente escuche tu voz y sepa que eres un man serio.. hasta que ven la palabra Star en tu nombre… y justo cuando estaba pensando en esto, me puse a pensar que a lo mejor, el pobre Gang Star fue víctima de una madre que claramente no le importaba que su hijo tuviera un nombre que podía ser la, mofa, del lugar y le puso Star. Oh no, pero Gang Star no era ningún geek del que se pudieran burlar. Star siempre infundió el miedo, desde pre-kinder cuando golpeó al primer niño que se burló de su nombre. Gang Star era el único miembro de su pandilla que se necesitaba a él mismo, era una pandilla de un solo hombre… y por eso no le importaba que su nombre fuera Star, porque era un man serio.

Pero esa es solo mi teoría, capaz que fue una pobre decisión causada por el furor de los 90.

¿Qué piensan ustedes?

Sobre-Exposición

La última línea, por ravor.

Panteon del Más Sin Embargo

A Belisario Porras, simplemente GRACIAS. Realmente no hay que buscar otro motivo por el cual mi interés por la historia de Panamá sea algo más que un impulso curioso y se convirtiera en una realidad, realidad que me ha empujado ha hablar en público sobre el tema y me sigue empujando a seguir investigando para así entender mucho de lo que sucede actualmente, ya que el mismo dijo que nuestra historia debe ser nuestro mapa de ruta para no volver a repetir errores.

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Luego de la cursilería básica, vamos al grano… Corrían los albores de 1913, este particular cogenalga llamado país tenía apenas 10 años y se cumplían 400 años de que Vasco Nuñez de Balboa se enteró de que había otro mar.. jaja el famoso “mar del sur” (seamos claros el mar siempre estuvo ahí).  Era la ocasión propicia para empezar hacer crecer la ciudad y sacarla del claustro…

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Escogiendo nuestras batallas

Los que me conocen saben que esa es una de las frases que más digo y me la repito constantemente porque soy una persona que evita las confrontaciones con la gente que me rodea (o al menos los que conozco, ya que mis peleas y griterío en la calle, mejor conocido como: sacando la rakataka que llevo por dentro, son otros 500 pesos de los que hablaré en una entrada más adelante).

¿Por qué pienso que debemos escoger nuestras batallas? Lo pienso porque la mayor parte del tiempo, todas las situaciones que nos rodean deberíamos pasarlas por algunos filtros los cuales dependen de la situación, las preguntas más comunes podrían ser ¿realmente me afecta? ¿es culpa de esta persona que esto haya sucedido? ¿la persona entenderá que me lastimó? ¿debería dejar que esto me haga sentir así? Y así, uno mismo puede irse haciendo cuantas preguntas sea necesario, hasta eventualmente, evitar el conflicto por completo.

El problema viene cuando por evitar conflictos, nunca confrontamos las situaciones que si merecen ser confrontadas y al final de día, termino amargada yo. La posibilidad que lo coja con alguien que no se lo merece es bastante baja, pero donde alguien me irrite de alguna manera, probablemente si explote con esa persona.

No soy buena enfrentando a una persona y diciéndole que me molesta la actitud que tiene, por que, muchas veces (la mayor parte del tiempo) la persona simplemente no le importa y se escuda bajo bajo la capa “es que yo soy así”, pero la verdad es que deberíamos aprender a apreciar que alguien se tome la molestia de decirte las cosas que haces mal o cuando tienes una actitud incorrecta, porque estoy segura que la mayoría de la gente actúa de la misma manera que yo, sabe que decir algo es perder el tiempo y tiene mil filtros distintos y al final del día no dice nada.

Ahora, sé que se preguntarán y por qué esta está hablando de esto. Pues no es que quiera excusar nada, ni explicar nada, sino que durante estos últimos meses se han dado diversas situaciones en muchos ámbitos de mi vida que me han ido molestando y he dejado que las cosas fluyan como un río que corre debajo de un puente. He decidido callar en situaciones en las que he debido pararme firme y decir lo que pienso, he decidido ignorar cosas que sé que no están del todo bien con el fin de seguir adelante y he decidido tratar de dejar atrás lo que me molesta, para que eso no impida el buen paso del tiempo.

Lo más importante en la última frase es “tratar”, porque claramente no lo he logrado del todo, durante todo el año 2013 trabajé duro en ser mejor persona y aprendí y crecí mucho en el ámbito personal, pero también pasé por muchas fuerzas que pusieron a prueba mi fe, mi fortaleza, mi ánimo y sé que algunas no han terminado y fallé en varias cosas, pero lo importante es que si miro atrás, sé que he dado la buena batalla y aunque me he caído un par de veces, me he levantado, limpiado las rodillas y he seguido adelante sin mirar atrás.

Pero hoy escribo esta nota con particular tristeza, porque es lo que siento y la verdad no lo escribo con la finalidad de crear drama y que me pregunten el porqué (les agradezco que no lo hagan y todo), lo digo porque no está mal sentirse triste de vez en cuando y no está mal no quererlo comentar, lo que SI está mal es tener que tener todo el tiempo una máscara puesta con una sonrisa falsa para que nadie te pregunte que es lo que te pasa, solo porque no quieres hablar. Si, estoy triste ¿y qué?. Tengo paz en mi corazón y tengo fe que pronto pasará, pero no puedo evitar sentirme así.

Estoy triste y me alegra tener la libertad de decirlo sin que me preocupe nada más, no quiero contagiar a más nadie de eso, pero es liberador decirlo. No quiero fingir que estoy contenta por cosas que no lo estoy, ni tampoco quiere decir que no me alegren las buenas noticias que me dan.

Tampoco quiero que traten de ayudarme a sentirme mejor, porque no me siento mal, ni tampoco soy infeliz en general. No hay nada que nadie pueda hacer para que deje de estar así, soy yo quien debe tomar la decisión de dejar la tristeza a un lado. ¿Cuando lo haré? Quizás después de haber escrito todo esto, pronto, porque me siento bien de haberlo “gritado” a los cuatro vientos.

No voy a comentar el porqué, ya que esta nota la inicié hablando de escoger batallas y esta es una de esas que es sumamente personal y que solo puedo pelear yo, mi arma es la fe y mi escudo es Su promesa. Espero que este 2014, todos podamos pensar que batallas decidimos pelear y nos enfoquemos en ellas que sabemos que podemos ganar, aprendan a utilizar sus filtros correctamente y si creen que vale la pena luchar por algo, háganlo, uno se arrepiente más de las cosas que deja de hacer que de las que hace.

Ármense con las herramientas que crean que les pueden ayudar y este 2014, vístanse para ganar.

La niña

La niña sonríe mientras camina con la frente en alta, pero nadie se da cuenta, a ella tampoco le importa, porque es una máscara.
La niña habla mientras nadie levanta la mirada del teléfono y le responden con un sí ausente, sabe que no la escuchan, pero tampoco le importa porque sus palabras están vacías.
La niña mira al horizonte de la ciudad y se da cuenta que nada hace que el tiempo se detenga, sabe que por más dolor que sientan los habitantes del pueblo donde vive, todos siguen hacia la misma dirección.

La niña entiende que hacia adelante es la única dirección en la que se puede mover y por más que trate de quedarse mucho tiempo en el mismo lugar, todo mundo parece estar apurado por irse de donde está.

La niña está de malhumor, ya sea su culpa o no, la niña está cansada y nada la puede alegrar. La niña trata de olvidar y dejar todo atrás, pero el peso de su carga es más de lo que ella puede llevar. La niña se refugia en la fe, en lo que ella quiere creer, sin embargo, su paso es lento y por más que lo intenta, no puede ir más rápido.

La niña lleva una inmensa tristeza en su espalda, de la que no vale la pena hablar. La niña tiene el corazón roto, pero de eso no quiere conversar.

La niña se acuesta todas las noches, deseando que todo esté resuelto al día siguiente, pero todo sigue igual. Nadie la entiende, pero ella tampoco entiende a nadie, porque igual que los demás, la niña está muy concentrada en sus propios problemas como para ayudar a alguien más.

La niña tiene los ojos tristes y no recuerda cuando fue la última vez que disfrutó, la niña lleva el alma en luto, porque no se acuerda de como era antes, por más que lo intenta, se ve en el espejo y se da cuenta que dejó de ser niña hace mucho tiempo y no reconoce a la mujer que tiene enfrente.

Los ojos hundidos en ojeras, los hombros caídos hacia adelante y la cabeza llena de canas. Sus costillas sobresalen en el torso y su expresión la asusta. La niña toca el espejo para asegurarse que es ella y darse cuenta de su realidad.

La niña se da cuenta que la vida sigue pasando y que todo cambia, nada sigue igual. Las horas parecen más cortas, la niña no puede más.

La niña se acuesta a dormir, dando gracias por sobrevivir un día más y esboza la primera sonrisa sincera de su día, cuando espera que el mañana sea mejor.

Por que un blog?

En muchos países, tener un blog es algo de lo más normal e inclusive.. MUCHISIMA gente vive de tener un blog. Les pagan por escribir su opinión sobre los temas específicos a los que se dedican. A mi me encantaría que me pagaran por escribir mi opinión personal y real sobre las cosas.

Pero la verdadera razón por la cual escribo un blog no es porque tengo la esperanza que algún día llegue alguien a pagarme por eso, por ejemplo, en el caso del blog de los esmaltes (http://mynailsdiary.wordpress.com, escribir “unas” en la dirección como que no), sino porque me encanta hacerme cosas creativas en las uñas y quería compartir con los demás como lo hacía, pero que otras personas lo hagan también.

Me gusta escribir en un blog porque tengo el deseo de COMPARTIR algo, sea bueno o malo, simplemente, quiero que todos (o al menos los que lo leen) sepan algo, necesiten o no saberlo. Saber que en algún lugar del planeta, alguien se siente identificado con lo que escribe y siente ese pequeño alivio de saber que no es el único que piensa así o cree de esta manera.

En este siglo tan apurado, donde uno siempre está tarde para todo, tomarse 5 minutos y hablar acerca de como te sientes o algo que da vueltas tu cabeza y que diferentes personas puedan leerlo y te digan que les gustó o que te entienden, hey, te hace sentir bien, que aportas algo, que ayudas a alguien más.

Otras veces es porque no tienes con quien hablar de las cosas o simplemente, quieres hablarlas, pero no quieres escuchar que alguien te diga lo mal que estás o lo mucho que tienes razón, solo quieres sacarlo de tu sistema, como una “diálisis emocional”, limpiarte por dentro, por un tema que te causa dolor, molestia o alegría. A veces solo quieres aclarar tu mente y escribes sin ningún sentido dando vueltas sobre un tema no específico.

A veces pretender ser otra persona porque estás demasiado molesto contigo mismo para ser tú. A veces solo lloras mientras sacas lo que tienes adentro. A veces escribes de forma desordenada porque estás demasiado feliz con lo que te está pasando. A veces NADA tiene sentido, solamente porque estás demasiado confundido. A veces, sabes que quieres hablar con alguien, pero no sabes con quien y tienes miedo de ser juzgado. A veces, solo tienes ese deseo inmenso de gritar a los 4 vientos algo, es como ese deseo de ir a un lugar y correr, pero literalmente, correr hasta que las piernas no den mas y te puedas tirar a un pedazo de hierba y dejar que las lágrimas o la risa corra libremente, ese momentito donde realmente dices, sabes que, se vayan todos por un tubo, déjenme sentir. DEJENME.  Esa es la clave.

Creo que todos tenemos ese pequeño pedacito que quiere liberarse de sus cadenas de “no quiero que nadie sepa nada”, ya sea en twitter, facebook, instagram, pinterest o un blog, todos tenemos esa pequeña olla de presión adentro que quiere que la liberen.

Me gusta escribir, no lo hago tanto ya, porque estoy tan agotada con todo, que no tengo tiempo de sentarme a liberar de este modo las cosas que están pasando por mi vida, pero esto va a cambiar. No me van a pagar por escribir en este blog, pero quiero seguir compartiendo. Mi vida era mejor cuando me sentaba 10 minutos una vez a la semana a hablar de lo que fuera, es un “chillax” total.

Creo que respondiendo a la pregunta, por qué un blog es simple, porque me gusta compartir cosas, me gusta saber que en algún lugar alguien me entiende y se siente igual y le reconforta saber que hay otra persona en otro lado, pasando por lo mismo y superándolo igual que él. Un blog para conversar, escribir y refinar mi estilo de escritura, un blog para que sea una plataforma de otras cosas, una conexión. Un blog para tener amigos que jamás hubiera tenido si no escribiera aquí. Un blog para abrirme a otras cosas, para conocer y sobre todo para aprender.

Y a ti, qué te mueve a compartir?

Será que invento mi propia filosofía?

Ese momento en que miras la ciudad, pero no la estás mirando realmente, sino más bien tus ojos están enfocados en el infinito cielo que se extiende detrás, pero es solo tu mirada la que está fija, sin estar fija, porque en tu cabeza hay mil pensamientos más que dan vueltas sobre varios temas, rápido y en desorden. Todo tipo de pensamientos pasan por tu cerebro, miles de ideas que has probado y has fallado, miles de soluciones que otros te proponen y no es posible. Y es cuando te das cuenta que tu futuro entero depende de otros y que estás al tope de tu capacidad y al máximo de tu poder de decisión y que simplemente, no tienes otra opción que esperar que las cosas sucedan.

Ese momento de impotencia que te frustra, porque no puedes tomar control de las situaciones que vives. Ese momento donde a pesar de ser una adulta, te sientes como una niña, porque dependes de alguien más. Donde te cuestionas porque tienes responsabilidades si no puedes realmente asumir decisiones.

Es también ese momento, donde te preguntas porque no puedes actuar de forma distinta y sigues ese patrón autodestructivo que tienes.

Es ahí cuando dejas de mirar el vacío y te das vuelta y te das cuenta que estás en tu propia casa, llegaste ahí en tu propio carro y estás esperando que se descongele la carne porque, gracias a Dios, tienes algo para poner en tu mesa y no eres uno de esos 3 panameños que pasa hambre una vez por semana.

Entonces te sientes mal, y no solo te sientes mal por lo impotente que eres ante lo que te tiene frustrado. Te sientes mal por sentirte mal por esta tontería. Te sientes mal porque sabes que hay millones de personas en peor situación que la tuya y tu estás ahí quejándote mentalmente porque algo no sale bien. Entonces, aparte de sentirte mal porque las cosas no pasan como tú quieres, le sumas sentirte mal por sentirte mal por ti mismo.

Creo que la persona que dijo: Carpe Diem (para sonar poética y con conocimientos) o al que se le ocurrió esa vaina de YOLO (you only live once), tuvo una iluminación divina. La idea es aprovechar cada uno de los momentos y aprender a ignorar esas cosas que nos molestan, no dejar que nada nos afecte. Cuan difícil es.

Hay algunas cosas que quiero hacer y que me lo vengo proponiendo hace años y es:

1. Aprender a sonreír más: en vez de mandar a alguien por donde nació, trataré de dedicarle mi mejor sonrisa (probablemente en mi mente, lo siga mandando para allá, pero tengo la esperanza que eventualmente mi cuerpo aprenda a irradiar felicidad de afuera hacia adentro LOL)

2. Apreciar los errores y convertirlos en lecciones: tengo como un mes de mala racha, que es cagada, tras cagada, tras cagada. Así que voy a buscar la forma de no concentrarme en que fallé, sino en lo que aprendí del error. punto. LET IT GO. (lerigou, parte de mi nueva filosofía)

3. Organizaré mejor mi tiempo: creo que el panameño promedio pasa mínimo 2 horas del día trancado dentro de un carro. Aprovecharé esas 2 horas para organizar mi día y cuando sea por la noche, pensaré en que receta voy a hacer o que voy a comer. No dejaré que el tranque siga amargándome el 8.33% de mi día, que si lo traduzco a horas que paso despierta en realidad es: 16%. O sea, el 20% del día prácticamente (Creo que después de este análisis, no leeré más nunca este párrafo si quiero sobrevivir al punto 1)

4. Disfrutaré más con mi familia. No sé si sea vieja o que, pero creo que la familia es demasiado valiosa como para seguirla dejando para después. Quiero disfrutar más tiempo con Jorge, con mis padres, con mi hermano, con mis suegros, mis cuñados, con Bella. Quiero vivir con ellos, compartir con ellos, divertirme con ellos.

5. Amaré mi trabajo y buscaré su lado positivo todos los días, tengo un trabajo con el que muchos sueñas, a veces se complica un poco y no todos los días me va bien, pero es algo que me gusta y tengo la bendición de poder hacer algo que me encanta.

6. Sacaré a pasear por más tiempo a Bella. Sacar a Bella me gusta, porque salgo, respiro oxígeno, camino un poco, veo lo que sucede en la calle y ella lo disfruta. Pero siempre tenemos 2 paseos cortos de 20 minutos. A veces me gustaría dedicarle más tiempo a sus paseos y voy a hacerlo.

7. Comeré más sano.

8. Mejoraré mi vida espiritual.

Son como resoluciones así de medio octubre. Son cosas simples, pero será mi propio Carpe Diem.

Hoy estoy enferma, incapacitada en mi casa. Llegó Zoraida, que es la señora que limpia mi casa hace años. Primero limpiaba donde mi tía, luego donde mi mamá y ahora acá.

Llegó llorando a mi casa. Estaba despierta desde las 2 de la mañana. Le habían disparado a su cuñado.

Anoche, llegó a la parada donde tenía que coger una chiva para ir a su casa. Por allá por Cerro Batea. Estaba con un amigo que trabajaba con él, ahí lo estaban esperando 2 maleantes para asaltarlo, pero que les iba a entregar si es una persona humilde, como no tenía nada, le dieron 2 disparos en el pecho, le dispararon a matarlo. El amigo, salió corriendo por su vida, solo lo alcanzaron en un tobillo. Hoy, este señor se debate entre la vida y la muerte. Tiene 3 hijos y una esposa que no trabaja, por cuidar a sus niños.

Para colmo, el sábado, le robaron a Zoraida. Tenía media quincena en su cartera, se llevaron todo.

Me da tristeza, porque tanto Zoraida como su cuñado son personas humildes y trabajadoras, que hacen lo que pueden para llevar el sustento a su hogar. Y estos ladrones, que seguramente son humildes también, le roban a alguien en la misma condición de ellos.

A dónde vamos a parar? No sé.

No existe tal cosa como Robin Hood, que robaba a los ricos para darle a los pobres. Ahora todo mundo tiene un arma, y ni siquiera tienen escrúpulos para matar a alguien. Bueno, como no tienes que entregarnos, te matamos.

Me pongo a pensar en mi esposo que lo asaltaron el año pasado, que tal que no hubiera tenido que darle a los maleantes, le hubieran disparado también?

Qué vamos a hacer en este país? Hasta cuando vamos a ser presa de la violencia desmedida?